Desmenuzando Ala CSM
// March 10th, 2009 // 8 comentarios » // Posts
El sábado 7 de marzo, con un grupo de personas terminamos una etapa de “Ala CSM”, una campaña para ayudar a Paulo Saavedra. Sin mayor capital y buenas intenciones, nos embarcamos en un proyecto que logró levantar poco más de 1.3 millones de pesos (hasta ahora). Sin publicidad tradicional, colorantes ni saborizantes de por medio.
La pregunta es, ¿cómo se logró?
Además de la muchísima ayuda y buena voluntad por parte de todos y cada uno quienes participaron, quisiera centrarme en el aspecto que a más de alguno pudiese interesarle: el área comunicacional. Desmenuzando esta campaña solidaria, es posible verificar ciertos puntos que pueden resultar interesantes.
El mensaje
De partida el nombre de la campaña -presentado de manera notable por JC Camus en “La mutación de los blogs”- se presta para un juego de doble sentido. A pesar de eso, se resguardó que el mensaje en sí fuese unívoco, y las interpretaciones que tuviese no pudiesen dañar u ofender al público. El mensaje era claro y rígido (ayudar a Paulo), estaba bien personificado -no es lo mismo ayudar solidariamente a una institución que tener un “niño símbolo”- y a su vez el nombre de la campaña daba la oportunidad de un feedback bastante jocoso por parte de los usuarios (como lo explicaré más adelante), quienes apelando a la “costumbre prosumidora” interactuaron creando su propio contenido a través de diversos formatos, tales como notas, posts, status en redes sociales, tuiteos y fotografías.
Los “Power users” y líderes de opinión
A mi juicio, otra de las piedras fundamentales en esta campaña. Primero quisiera entrar en el concepto del “power user” y hacer una pequeña diferenciación con el “líder de opinión”.
La web permite generar potenciales redes de contacto que hace 20 años resultaba casi imposible de imaginar. Y esta oportunidad ya es aprovechada por personas que adoptaron patrones de conducta dentro de la propia Internet, quienes fomentan la comunicación entre ellos y un número indeterminado de individuos (sea mediante blog, myspace, twitter, facebook, podcasts,tumblr, etc.) a través de múltiples plataformas, generando mayor cantidad de contactos, seguidores y/o visitantes. El “power user” es una persona que maneja estas técnicas, pero que no siempre podrá entregar influencia y notoriedad al mensaje dentro de sus contactos, puesto que cada vez existen más “power users” que generan contenido propio y generándose una masa de información difícil de seguir. Esta notoriedad dentro del flujo comunicacional es algo que un líder de opinión puede lograr,debido a su notoriedad dentro de sus círculos y a pesar del ruido existente, son tomados en cuenta y replicado tanto por “power users” como por el usuario promedio.
La presencia de ellos junto al usuario común fue clave para que el mensaje generase una masa crítica de personas que a su vez replicaban, comentaban y generaban contenido propio, expandiendo la causa “A la csm” de la manera que pudimos apreciar en las redes chilenas.
Canales de comunicación
De nada serviría un buen mensaje si no tenemos plataformas para difundirlo. Y gracias a Internet, las personas y el uso de herramientas gratuitas, pudimos generar y multiplicar el mensaje en cuestión. Blogs personales y microblogs (twitter en su gran mayoría), Facebook, y Flickr fueron los cimientos para difundir “Alacsm”, y cada uno con un rol bien definido.
El blog oficial fue utilizado para dar a conocer sorteos y noticias del evento, así como actuar de ente “centralizador” de la información que se transmitía por diversos medios. Este a su vez estaba linkeado con FlickR, lo que servía como un muestrario de las imágenes que se iban subiendo a la cuenta oficial de esta campaña.
Flickr por su parte, sirvió para desarrollar viralmente la campaña. Debido que “Ala CSM” se puede entender como “irse o estar en un lugar muy lejos, o partir de una manera poco jocosa o poco digna a un punto lejano” ( o en buen chileno, “irse a la Concha de Su Madre”), dio el paso para que los usuarios jugaran con el nombre de la campaña. Sólo con el tag “Ala CSM” se pueden encontrar más de 329 fotos de diversos usuarios. Por otro lado, la cuenta de Flickr de la campaña, publicó 106 fotos generadas en su mayoría por terceros, quienes se animaron entregando originales creaciones.
Facebook sirvió para divulgar el mensaje a personas cuyo nivel de utilización de herramientas web es limitado. Debido a su característica similar “libro de direcciones dinámico” que nos ofrece esta red social, sirve como un punto interesante para entregar información a quienes son aún reticentes de seguir y utilizar blogs, así como generar contenido propio en un punto. Otra función a posteriori se dio con el caso de las fotos del evento, donde los usuarios se dedicaron a etiquetar sus fotos.
El flujo comunicacional
Aquí viene la parte interesante. Recién mencioné los elementos de cómo funciona, pero creo que el siguiente gráfico es bastante explicativo a la hora de entender cómo un simple mensaje agarró el vuelo que tuvo esta campaña.
En este punto, cabe destacar el proceso de viralización. La existencia dentro del público de “power users” y “líderes de opinión” que tomaron su tiempo para difundir el mensaje (bien estructurado) fomentó el crecimiento de “Ala CSM” en el mes y medio de puesta en marcha de este proyecto, entregándonos la posibilidad de recibir más donaciones (en su mayoría objetos para ser sorteados) y así, aumentar el número de capital generado.
Todo este proceso, realizado casi de manera automática y visceral por quienes participamos en el evento, dieron los resultados que ustedes conocen y apreciaron; y dejó tan contento a Paulo como a los organizadores de esta campaña (y dentro de los que orgullosamente me encuentro).





