Se buscan maestros
// April 12th, 2009 // 4 comentarios » // Posts
Mientras realizaba una serie de artículos para una empresa, me tocó charlar con dos personajes bastante interesantes. El primero fue Claudio Saldías, profesor encargado de coordinar el proyecto Enlaces en un colegio de Puente Alto, y el otro fue Nibaldo Gatica, director de Enlaces en la zona centro-sur.
Dentro de las notables apreciaciones sobre el uso tales herramientas en las aulas (qué mejor que un profesor te ilustre acerca el tema), e independiente de las distintos matices que cada uno entregaba sobre las TICs y el uso con los educandos, hubo una frase que salió calcada de ambos:
La tecnología no sirve si los profesores no saben cómo utilizarla.
Curiosamente, hace poco menos de un mes fue liberado el reciente resultado de evaluación docente entregado por el Ministerio de Educación, proceso que calificó a 16.019 docentes de nuestro país. Quise quedarme con el uso de las tecnologías por parte de los docentes y su impacto en la “nota” otorgada por el Mineduc:

Citando al propio Ministerio de Educación, el resultado de este punto nos entrega una “asociación positiva y significativa entre la frecuencia de uso del computador en el trabajo por parte de los docentes, y mejores resultados en la evaluación”.
Suena sexy y cachilupi. Pero hace unos meses, el World Economic Forum deja en su último reporte (PDF) las grandes debilidades que presenta nuestro país (que dejo junto con el ranking otorgado):
- Calidad de la educación primaria (110).
- Matemáticas y Ciencia (107).
- Salud y Educación Primaria (73).
- Investigación y Desarrollo (64).
- Innovación (56).
- Educación Superior y Capacitación (50).
Esta clasificación, realizada en 134 países, nos deja dentro de las 25 naciones con peor desempeño en la calidad de la educación primaria. Ambos estudios son dos caras de la misma moneda, donde tenemos una progresión entre las TICs y la mejora en la educación por un lado, y por otro el paupérrimo resultado que obtuvimos en el plano de la calidad de la enseñanza.
Nuevamente salta a la palestra, ¿cómo añadir eficientemente las TICs a las aulas?
Algunos hablan de inclusión de tecnologías para los estudiantes (Luis Ramírez es un claro prócer de esta materia con la campaña UCPN), otros añaden que resulta necesario mejoras sustanciales para profesores, tanto en sueldos como en capacitación, además se plantea como necesario una mayor conectividad e incluso, permitir que profesionales ajenos a la pedagogía entren a realizar clases.
Entre tantas ideas y críticas, prefiero quedarme con una locura: necesitamos maestros.
Y no el “maestro chasquilla” o gásfiter (independiente y disculpándome quienes ejercen honradamente ese oficio…), sino personas que sean capaces de mantener la atención de pupilos durante noventa minutos.
Y Claudio Saldías da en el clavo con una sentencia: “hoy los niños aprenden viendo”.
Debido al excesivo bombardeo de información que la misma tecnología nos ha entregado y que trae como consecuencia directa la desviación de nuestra atención a otros puntos de mayor interés (y eso pasa inclusive con adultos, ¿o no han sufrido debacles productivos al tener abierto su Messenger, Facebook y LUN?), hoy las clases expositivas que usualmente se ocupan en casi todas las salas de educación, -independiente del nivel básico, secundario o superior- son anacrónicas y poco eficaces. Necesitamos profesores que comprendan que el “uso de la tecnología” no se remite a mostrar slides de un contenido reciclado de algún portal de educadores o ensayospara leerlo frente a sus alumnos, quienes se dedican a tomar apuntes y “wikipediar” trabajos. Es perentorio generar dinamismo en la sala de clases, romper la rutina del dictado/apunte para generar conocimiento en los estudiantes, a través de formas lúdicas y ad-hoc al ritmo que hoy percibimos y aprehendemos la información.
Eso no lo entregará una mayor conectividad, computadores para todos, ni la mejor tecnología del mundo. Sólo será posible gracias a un buen maestro, algo que hoy por hoy, está en franco proceso de extinción.




