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Tipos de “expertos” en redes sociales

// April 15th, 2009 // 10 comentarios » // Posts

Hace unos días  (semanas en realidad) encontré vía @huasonic un articulazo sobre los supuestos “expertos” en material digital. Hubo partes que no compartía en absoluto con el autor original, así que dejé de lado gran parte de sus apreciaciones y decidí reformularlo. El resultado es el siguiente, y espero que les agrade.

Si bien se habla mucho de los “expertos en redes sociales”, su concepto es bastante holístico. Así que aplicando poder de síntesis, habrían  cinco tipos de personas que pueden ser considerados como tales.

Experto autoritativo

Esta categoría pasa por quienes han logrado conseguir un status y traspasarlo a las redes sociales. Hablamos de ejecutivos exitosos, políticos, alguien famoso que aparezca en TV o que haya publicado libros. Su pericia pasa precisamente, por el reconocimiento de sus logros y la fama lo sigue al  “sumergirse” en las redes. Este tipo de individuos no necesariamente poseen conocimiento digital, pero definitivamente son capaces de aglutinar un amplio número de seguidores y lo que digan, será materia de comentarios en la web.

Casos como éste son Iván Valenzuela, Soledad Onetto, Nicolás Copano.

El “power user”

Son “los veteranos” de la web. Han logrado dominar con éxito una red social y por asociación, también les resulta fácil entrar a otras redes similares. Ellos por lo general tienen una red de seguidores, sus correspondientes fans y ante todo, personas que piensan que son lo más cool del planeta. Obviamente la fama que posee este tipo de personas es muchísimo más nerd/geek que la de un experto autoritativo. Poseen el conocimiento y por lo general, saben el “pulso” de la web, sabiendo elegir dentro de la inconmensurable cantidad de contactos, feeds, y data inputs que pudiesen tener información apropiada. Por lo general están ampliamente conectados con otros power users (tanto en buenos como en malos términos) y aunque no lo crean, este tipo de usuarios por lo general no crean contenido propio, sino que replican aquello que ya está -según su desarrollado olfato digital- bien afiatado dentro de la web o que pronto será moda. Roberto Arancibia, Leo Prieto y Juan Francisco Diez son casos idóneos en las redes chilenas.

Expertos en creación de contenidos para redes

Estos son los voyeuristas de la web. Les gusta analizar, seguir, estudiar y escribir sobre las tendencias que la web nos ofrece. Saben manejar estadísticas, programas analíticos y encuentran el momento y los mecanismos idóneos para crear y lanzar contenido enfocado a los deseos de las redes sociales. Este tipo de usuario no es famoso y por lo general no son líderes de opinión, pero aún así encuentran el camino para crear contenido y transformarlo en algo conocido dentro de las redes sociales. Este tipo de usuario ha ganado el respeto gracias a sus habilidades sociales y porque siempre encuentran formas de lanzar contenido efectivo y atractivo para las masas. Marco Antonio Zúñiga, Alejandro Barros son dos claros ejemplos de estas prácticas.

Expertos sociales naturales

Ellos son la nueva forma de expertos que están apareciendo gracias a Facebook y Twitter. Este usuario no está enfocado en dar con contenidos específicos y dirigiendo personas a las noticias, artículos o sitios, pero ellos básicamente exhalan las propiedades definidas de una “mariposa social”. Ellos son difusos, adorables, muy simpáticos, serviciales y nutritivos. Estos usuarios han llegado a la cima porque poseen grandes personalidades y a fin de cuentas, son excelentes personas. Al menos en Twitter, Elizabeth Milla y Zara Hormazábal son los mejores ejemplos que podríamos encontrar con este tipo de pericia.

Vendedores sociales

Este tipo de personas en realidad no les importa participar socialmente y puedes comprobarlo con sus discusiones. Están constantemente pregonando el nuevo lanzamiento de un gurú, eliminado productos debido a la recesión, o alabando un nuevo producto que te hará rico. Ellos son principalmente marketeros de Internet. Dicho eso, no señalo que no lancen contenido de valor, sólo que ese es su tipo de pericia en redes sociales. Tim Delhaes, Cristian Sepúlveda y Gabriel Bunster son -a mi juicio- buenos exponentes de vendedores digitales.

Una última cosa. Tal como lo señale al inicio, este artículo está basado en “You´re not a social media expert, you idiot!” por Openpresswire. A modo personal,no creo que sea posible clasificar a las personas en un tipo único de expertise, sino que por lo general, con el tiempo y según las situaciones, uno va rotando por estos estados -menos el primero, que se necesitan méritos mucho mayores para lograr eso- durante el lifestream de un “experto digital”.

Entendiendo twitter (y a sus usuarios)

// March 19th, 2009 // 14 comentarios » // Posts

twouble in twitterTwitter es tan 2009. Así como Facebook lo fue el año pasado, esta pequeña herramienta de microblogging se ha ganado un espacio no menor en la web. Y ha tenido mutaciones notables, así como conductas que uno nunca habría podido esperar en otras herramientas.

De pájaro a búho

Si eres alguien que desconoce Twitter, te cuento que es un servicio de redes sociales y microblogging (sí, como un blog pero enano) que permite a sus usuarios enviar como leer las actualizaciones de un tamaño no mayor de 140 caracteres . La idea es ir amasando un número de “seguidores” (followers) y a su vez, sigamos a quienes nos interesa (following).

(Sí, tal como la serie “pokémon”)

Lo que en principio era una forma para decir “qué estás haciendo” (su slogan es “What are you doing“),  twitter -gracias a la masa crítica de usuarios que ha conseguido en el último tiempo en conjunto con aplicaciones diseñadas para mejorar y potenciar la interfaz mediante tales buscadores, patrones de seguimiento de nuestros contactos, creación de “canales”, programas para nuestro computador, e integración con otros sitios y móviles por nombrar algunos- ha mutado a una serie de mecanismos comunicacionales inéditos. A casi tres años de su nacimiento, Twitter es utilizado de manera heteróclita, con fines tan disímiles como el seguimiento de conferencias para quienes no asistimos, discusión de tópicos entre usuarios, formación de comunidades, seguimiento de personas de “alto calibre” -como políticos, líderes de opinión y derivados-, hasta eventos solidarios. Todo este contenido bruto generado por usuarios entrega un potencial notable a la hora de solicitar y recopilar información, generando una inesperada “inteligencia de masas” a la hora de difundir y complementar información.

Esto ha levantado la ceja de más de una empresa (especialmente muchas, muchas webs de noticias), quienes han empezado a sumarse a la “onda Twitter”, creando cuentas para fomentar su comunicación corporativa con usuarios, dar a conocer su marca, y derivados. Otro giro bastante notorio  lo marcó el actual Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien lo incluyó dentro de una estrategia comunicacional bastante potente y acertiva.

Desde entonces, su crecimiento ha sido fortísimo. Según Nielsen, entre el 2008 y el 2009 creció un 1.382% y Compete Inc. afirma que esta plataforma escaló del puesto 22 al tercer lugar de las redes sociales más utilizadas durante el mismo período.

Todo esto trajo sus consecuencias. Este boomno sólo generó el replanteamiento de la plataforma como un nicho de información para los políticos (lamentablemente ese grupo en Chile es bastante “lame” en materia comunicacional, pero eso es tema para otro post), sino que además un nicho interesante para el odiado spam, que también va creciendo de manera increíble, aunque no afecta de manera directa al usuario.

Los tipos de usuarios

Una de las cosas interesantes es ver las diversas posturas que los propios usuarios tienen sobre Twitter. Tirándome un piquero vivencial (tras un buen tiempo usando y entendiendo la dinámica de esta aplicación), me atrevería a decir que hay dos tipos de usuarios. Los tuiters personales y los tuiters corporativos. La principal diferencia entre ambos sólo pasa por el nivel de interacción que cada tipo de usuario genera. Mientras los primeros son más asiduos (por lo general) a contestar y algún tipo de comunicación con terceros , los tuiters corporativos son cuentas  creadas para utilizarlo como una herramienta unidireccional de comunicación, y cuya interacción con terceros es mínima.

Cada usuario tiene diversas  conductas, las que suelen entremezclarse -especialmente en los tuiters personales- entre ellas.  Personalmente he visto cuatro (puedo fallar en este punto) los cuales son:

  1. Decir lo que uno está haciendo.
  2. Crear redes de contacto.
  3. Obtener información.
  4. Chatear.

La gran parte de los usuarios realiza más de una conducta en twitter, y esto depende mucho de la finalidad que cada usuario tenga.  Comúnmente los neófitos (niubis), las empresas y los spammers  sólo se dedican a contar lo que hacen (todavía no conozco empresas que utilicen patrones de búsqueda para ver niveles de satisfacción de usuarios con sus servicios, por dar un ejemplo). Políticos en general utilizan a sus asesores para captar lo que la gallada piensa sobre ciertos tópicos, y lo utilizan para capturar in situ las percepciones de la población sobre un tópico en particular. En cambio, el “chateo” es usado en menor grado, y una conducta común entre quienes ya poseen un número de personas que siguen sus tuiteos y además, poseen una lista no menor de personas que a su vez siguen. Una pequeña encuesta realizada entre usuarios chilenos me dio estos resultados.

Sobre las finalidades, personalmente prefiero no lanzarme con esa parte, sino dejarlo abierto a ustedes. ¿Cuál es tu finalidad al usar twitter?

¡Espero sus comentarios!

Privacidad en tiempos de ubicuidad

// March 16th, 2009 // 1 comentario » // Posts

Excelente broma acerca de

Hace unos cuantos meses, un conocido me planteó su inquietud sobre la captura fotográfica de él junto a su pareja en un evento público. Su postura era simple, concisa y bastante contundente:

“Yo no quiero que aquello que esté haciendo sólo o con mi pareja sea material de vista y uso público”.

En principio estuve absolutamente de acuerdo. Todos tenemos el derecho de negarnos a formar parte de un archivo fotográfico u audiovisual. Yo personalmente, también evito ese tipo de circunstancias. Pero a su vez, ¿cómo es posible cuidar “nuestra imagen” en un evento que ocurre en un lugar público y con múltiples asistentes?

Situémonos en un hipotético.

Estamos en una reunión con amigos y conocidos en un lugar público.  Como buen evento, varios querrán  hacer un registro visual (para mostrarlo en su red favorita y sin copyright, para evitar complicaciones). Podremos hacerle el quite a una que otra captura, pero no a todas. Acto seguido, aquella imagen donde salimos, debido al nivel de exposición y la redes de contacto que uno puede alcanzar (como otros invitados) seguramente causarán el etiquetado de la imagen y nuestra participación de tal evento.

El actual estado de la web nos entrega una red donde no sólo se almacena información, sino que además se vinculan y generan nuevos contenidos y conexiones. Y tomando en cuenta que nuestra presencia en la Internet también es considerada “información”, estamos sujetos a ser vinculados y que terceros generen material refiriéndose a uno. Es esa interacción lo que trae para varios el siguiente problema:

Hace unos años estábamos acostumbrados a tener niveles de separación mayor entre nuestros diversos planos vivenciales (laboral, familiar, amistades, estudiantiles). Incluso un mismo plano tenía múltiples “capas” donde estructurábamos a nuestros conocidos. En el caso de las amistades, podíamos tener amistades laborales, de colegio, de universidad, etcétera. Pero Internet -para bien y/o para mal- ha fomentado el desmantelamiento de tales “planos” y el traspaso de información entre las mencionadas capas. Gracias  a las redes sociales diversos aspectos de nuestras vidas pueden conjugarse fácilmente (en comparación a tiempos pasados), y el concepto de privacidad que otrora manteníamos hoy lo hemos perdido gracias al fenómeno de la ubicuidad, potenciado (en Chile al menos) principalmente por Facebook.

Nuevamente, es uno de los costes de la globalización. Actualmente estamos viviendo un cambio relacional y conductual de cómo establecemos nuestros patrones de privacidad. Si bien legalmente estaba pobremente relativamente estructurado los conceptos de Intimidad y Vida Privada (como lo señala un añejo pero buen paper de Matías Gazitúa, Claudio Salinas y Hans Stange), hoy es necesaria una nueva regulación sobre este tema, que muestren las directrices a seguir sobre hipotéticos y potenciales elementos que faciliten la ejecución o realización de delitos, así como nuevas formas de delitos derivadas de esta nueva forma de información disponible e  interacción con terceros. Pero saliéndome del área legal (tema que personalmente no manejo con pericia y prefiero omitir al respecto), el problema en sí no es la violación a la privacidad, sino cómo nos comportamos en lugares públicos. Es nuestra conducta con terceros y la forma en cómo nos relacionamos la piedra fundamental de cómo nuestra actual “privacidad” en espacios públicos se conforma. Y esa privacidad que antes tenían nuestros padres, ahora sólo la podremos encontrar en nuestras casas y con el computador bien apagado.